Si la semana pasada se caracterizó por ser a medio gas, esta ha sido todo lo contrario. Entre semana no he podido salir a entrenar en mtb, pero el finde me he puesto las botas con la flaca. En principio tenia que ser la última semana de la primera fase de entreno, que se basaba en entrenar a una frecuencia cardíaca inferior a mi 80% de fc máxima, pero, ni de buen trozo ha acabado siendo así.
El Sábado salí con Clara, teniendo en cuenta que era su cuarta salida del año, uno se puede pensar que fue un paseo, pero no acabó de ser exactamente así. Me dejé el pulsómetro en casa de forma accidental, esto fue la gota que hizo colmar el vaso. Tenía tantas ganas de tirar sin cortarme... ya tenía la excusa perfecta.
Hicimos nuestra clásica vuelta: Cabrera - St. Pol - Collsacreu - El Collet - Cabrera. Lo que el viernes estaba planeado como un paseo acabó siendo un buen calentón para mis piernas. En la nacional tiré casi tanto como quise gracias a que Clara mostró un buen nivel. Ella iba a rueda y sólo se descolgaba ligeramente en los repechos. Además coincidimos un buen rato con un hombre de 64 años, que llevaba dos cánceres a sus espaldas. Ya me gustaría andar como andaba él a su edad. Todo un ejemplo de constancia y superación. Hasta St. Pol llegamos con una media de 26,5km/h, que no es la bomba, pero teniendo en cuenta que hay que cruzar Mataró y que soplaba un ligero viento en contra es para estar contentos.
En St. Pol nos despedimos de nuestro compañero de viaje, y enfilamos la carretera que sube por St. Iscle. El ritmo fue muy similar al de la semana anterior, osea no fue bueno pero tampoco fue de tortuga. Lo que teníamos claro es que hoy no íbamos a recortar porque Clara se sentía con fuerzas. Lo que sí que nos estaba torturando a los dos eran los sillines de nuestras bicis. A mi me torturaba porque es nuevo, y aún tengo que hacer el "callo" en los nuevos sitios de apoyo, y a ella por la falta de entreno.
Tratando de olvidarnos del dolor al que estábamos sometiendo a nuestros traseros fuimos haciendo. El ritmo descendió ligeramente en la parte final del Collsacreu, cosa normal ya que la carretera se empina notablemente. Una vez arriba empezamos el descenso sin parar hasta Vallgorguina, donde tocaba rellenar bidones y comer un plátano. La temperatura era muy agradable para tratarse de febrero, y si hubiéramos salido vestidos de corto tampoco habríamos pasado demasiado frío.
Sin perder demasiado tiempo nos volvimos a subir a la bicicleta pera encarar el llano descendente hasta St. Celoni. Me cogí a la parte baja del manillar y le dije a Clara que se pegara a mi rueda. La verdad es que esta carretera es una gozada, ideal para hacer el Cancellara y rodar muy por encima de los 30km/h.
Pero al coger la C35 la inclinación de la carretera se vuelve desfavorable, tocaba sacar el plato e ir mirando de reojo a ver si la oveja seguía a rueda. Aquí el ritmo ya era tranquilo, íbamos guardando fuerzas. A mi mañana me tocaría sufrir con los Berguedans, y Clara iba guardando ya que ha entrenado muy poquito en este inicio de año.
Finalmente llegamos a la subida del Collet. Los kms le empiezaban a pasar factura, cosa normal, llevaba muchos días sin acumular tantos kms. De todos modos, no se le borraba la sonrisa de la cara, parece que disfruta de verdad sobre la bici. Y lo mejor de todo, ya se plantea hacer alguna marcha :)
El tramo final hasta casa se hizo pesado. Pese a ser un terreno llano las fuerzas ya estaban totalmente de bajón. Era la hora de comer y nuestro estómago se quejaba, y para colmo soplaba un poco de aire en contra...
Al final salieron casi 80km a 23,5km/h de media. No está mal, aunque sé que con un poco más de rodaje conseguiremos completar la vuelta juntos a una media de unos 25km/h, que creo que ya será una buena velocidad. Nos falta fortalecer las piernas a los dos para que cuando la carretera se empine ligeramente podamos mantener una buena velocidad de crucero.
El esfuerzo acabo dejando huella por la tarde, donde lo que más nos apetecía a los dos era echarnos una siesta :D
El Domingo tocó madrugar como hacía mucho tiempo que no lo hacía para coger la bicicleta. A las 6:45 ya estaba en pie, y a las 7:30 salía de casa dirección Granollers, donde tenía que recoger a mi compañero Ciclocat XGR. Los dos nos habíamos apuntado a una salida dels Amics del Ciclisme Lillet. Este iba a ser el primer test serio de pretemporada, y probablemente me iba a mostrar mi nivel.
Tanto XGR como yo nos pensábamos que la salida sería en familia con nuestros amigos Berguedans, pero no fue ni de buen trozo así. Cuando llegamos al punto de encuentro en la Pobla de Lillet nos encontramos a una grupeta de 15 personas.
La temperatura era muy agradable, 13ºC en pleno prepirineo. Un privilegio para tratarse de febrero. Tras saludarnos con los que conocíamos y presentarnos con los que no, tocó empezar a dar pedales. Al subirme a la bici me acordé de mi culo. Hoy sería un día duro en todos los sentidos.
Sólo empezar tocó subir el Coll de Merolla, es un puerto que no tiene ningún secreto, pero cuando lo haces en frío y con esta grupeta, lo único a lo que aspiro es a no descolgarte... Por si me quedaba alguna duda acerca de mi participación en la marcha inaugural de la temporada lo acabé de ver claro. Lo mejor que podía hacer era no participar en la Ports del Maresme.
Finalmente conseguí no descolgarme, pulsaciones medias de la subida: unas 173ppm... En un principio pensé que podía deberse al esfuerzo realizado durante el día anterior, pero a la que el terreno se volvió más asequible vi que no, que ese era mi nivel cuesta arriba. En el llano-ascendente conseguía rodar cómodamente con el grupo, y eso que el ritmo no era ninguna broma.
Una vez en St. Joan de les Abadesses tocaba afrontar la segunda subida del día, el coll de Sentigosa. Por unos momentos iba en cabeza del grupo, haciendo a mi ritmo hasta que me pasó como una exhalación un chaval que compite en juveniles. Se desataron las hostilidades. Traté de no perder la cola del grupo pero enseguida me quedé atrás. XGR iba mejor que yo pero me fue esperando, mi frecuencia cardíaca volvió a dispararse, siempre moviéndose en el rango 180-185ppm. Nos habíamos quedado solos, aunque también es verdad que por detrás venían algunos aún más descolgados. La verdad es que aluciné con esta gente, están fuertes todo el año. Nunca saben ir de tranquis. Me quedó claro que a partir de ahora, entre semana toca hacer series si no quiero quedarme descolgado a la que empieza a tensarse la cuerda.
En la cima del puerto nos reagrupamos todos de nuevo. Alguno de los que iba por detrás se había dado media vuelta. Tras superar un falso descenso hasta empezar el tramo final del Coll de Canes, y con el grupo totalmente fragmentado, me dispuse a probarme a mi mismo. Hice este tramo a tope. Heché un ojo al pulsómetro, y casi me caigo al suelo. Más de 190ppm, cadencia buenísima, creía que petaría a media subida, pero no fue así, llegué arriba con una media de 18km/h en este tramo de puerto que tiene unas rampas medias del 5%.
Me lo pasé realmente teta, y lo mejor de todo, las sensaciones fueron buenísimas. Siempre lo he dicho, las pendientes constantes se me suelen dar bien. Una vez arriba miré el pulsómetro. Había llegado a las 199ppm. En estos tramos donde no prima la fuerza, y donde puedo encontrar una buena cadencia me siento como pez en el agua, pero a la que el desnivel se vuelve poco constante sufro mucho. Como un niño con zapatos nuevos empecé el descenso de Coll de Canes, íbamos unos cuantos, entre los cuales destacaba Trins que bajaba realmente rápido. Ni poniéndome a rebufo era capaz de seguirle.
En Ripoll hicimos un pequeño reagrupamiento, algunos habían empezado a tirar hacia la Pobla para no llegar tarde a comer, mientras el resto hicimos una pequeña parada para tomar una Coca-Cola.
Al empezar el Coll de Merolla iba en cabeza del grupo, y estaba convencido de que pese al esfuerzo realizado, llevaba buenas piernas. Hasta Gombrén subí a un ritmo respetable, pero tras pasar este pueblo me vine abajo. Se me fueron todos los demás y me quedé sólo. El señor del mazo estaba rondando la zona, por suerte, el desfallecimiento no fue total, y pude recuperarme ligeramente para acabar el puerto bastante bien.
Lo de siempre, a la que la pendiente se vuelve irregular, no encuentro mi ritmo de pedal y me cuesta mucho. Espero que entrenando la fuerza esto se solucione. Una vez arriba sólo tocaba bajar hasta la Pobla para finalmente despedirnos.
Había sido un día memorable, con muy buenas sensaciones en algunos trozos, y sufrimiento en otros.
Era la primera salida del año donde no vigilé el pulsómetro, y donde sacar conclusiones del entreno realizado durante estas 11 semanas anteriores. Los más de 1200km recorridos durante estas 11 semanas de la temporada parece que han dejado una buena base y que ahora tocará trabajar duro cuesta arriba.
La mejor conclusión posible es que exactamente 364 días antes hice esta misma vuelta, con los Berguedans, y entonces la finalicé con una media de 23,1km/h... PARECE QUE EL ENTRENO DE PRETEMPORADA HA SERVIDO DE ALGO!!!! También cabe remarcar que si hasta ahora no "debía" pasar de las 160ppm, esta salida la hice con una MEDIA superior...
Realmente estoy muy contento, y con una prueba de fuego en el horizonte. La Transmaresme (18 de Marzo). Ahí sabré realmente de que soy capaz este 2012. También me gustaría sacarme el sombrero frente a toda la gente del Berguedà, que nos acogió como a uno más, y que me enseñaron que me queda MUCHO camino por recorrer para llegar a su nivel.
El resumen de la semana 8 sería el siguiente:
Road: 174,35km
Ascent: 1982m
YTD Road: 799,55km
YTD Ascent: 8348m
MTB: 0km
YTD MTB: 144,44km


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